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Los encantos de la muerte: la ambición humana de la inmortalidad

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Como parte de la agenda cultural que la Secretaríade Cultura de Jalisco, a través de la Direcciónde Artes Escénicas, ofreció para este mes de noviembre, se presentó Los encantos de la muerte en el Patio central del Ex Convento del Carmen. Esta puesta en escena celebra su quinta temporada con la develación de una placa por sus cien representaciones. La obra, escrita y dirigida por Gabriel Gutiérrez y producida por la compañía GAGUMO, plantea desde una visión cómica uno de los miedos más intensos del hombre: el miedo a la muerte.

        Martín, el protagonista, busca capturar ala Muerte, para así evadirla. Gracias a la concesión divina de tres gracias y a su astucia, este hombre la aprisiona en un guayabo por tiempo indefinido. Sin embargo, sus acciones transgreden todo orden natural y el mundo sin la muerte se convierte en un caos. Preocupados por la situación, el Diablo y Jesucristo intervendrán para liberarla. Sólo este último podrá conseguirlo, con la condición de que se retrase el fallecimiento de Martín. Aunque el protagonista preserva su vida,la Muertetoma revancha y deja tras de sí una ola de muertos. Los vecinos del pueblo culparán a Martín de esta desgracia y lo condenarán al destierro, pero antes de partirla Muerteaparece para llevárselo consigo. Finalmente, el protagonista comprende que su destino no puede postergarse más y acepta acompañarla.

        Los encantos de la muerte retoma las leyendas y el folclor mexicano: música, canciones, personajes típicos de nuestra sociedad. La historia trae a la memoria algunas de las  formas de narrar la finitud humana y el problema existencial que ésta representa: Recuerda a Macario y su pacto con la Muerte, a Miseria del relato insertado en Don Segundo Sombra, a los cuentos de la tradición oral jalisciense. Por su estética pastoril, sus personajes y su tratamiento festivo, recuerda también a las pastorelas cómicas decembrinas.

       La pieza se caracteriza por el colorido de sus vestuarios, el maquillaje de fantasía de personajes como la Muertey el Diablo, el estilo minimalista de su escenografía (apenas la fachada de una casa, unos muros de piedra simulados, algunos troncos de árboles que hacían las veces de sillas), y el uso de efectos especiales. Destaca también el juego de luces y los números musicales que se intercalan en la trama. De estos últimos, resulta particularmente curiosa la presentación “cantada” de actores y personajes como prólogo a la obra, o la canción ranchera que interpreta la misma “Calaca”. Por toda esta riqueza expresiva, Los encantos de la muerte consiguió las risas y los aplausos de los espectadores.

Andrea Olson

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