Avisar de contenido inadecuado

La habitación de la bruja de Abril

{
}

La habitación de la bruja de Abril (Shigatsu no Majou no Heya, en japonés), un cuento escrito por Meteo Hoshizora e ilustrado por Chihiro Aikura, es una relato trágicamente hermoso: A pesar de su corta extensión, ofrece una profunda reflexión sobre la mentira y la verdad, la soledad, el autoengaño, el encuentro con el otro y los deseos que se hacen realidad y que no siempre hacen felices a las personas, entre otros temas.

La habitación de la bruja... se trata de la historia de Abril, una joven quien es acusada injustamente de ser bruja y, aunque ella lo niega, es sometida a la tortura y condenada a la hoguera por mentir y negarse a redimirse. Aterrada por la idea de morir y agobiada por el sufrimiento, la muchacha falsea su declaración confesando que era una bruja. Por ese engaño, Dios la castiga otorgándole el don de ser una verdadera bruja, cuyo poder es el de convertir la mentira en verdad.

El nuevo poder de Abril la aterra y decide encerrarse en su cuarto, aislada del mundo. Pronto se acostumbra a la soledad. Sin embargo, por el deseo de tener compañía y conversar con alguien, una vez al año, el 1 de abril, hace una excepción y abre las puertas de su espacio para recibir visitantes. Algunos conocen su leyenda y la buscan para obtener su ayuda; otros llegan hasta ahí por mera casualidad. Pero, en el fondo, todos tienen un deseo o una mentira, que se harán realidad gracias al poder de la bruja. Incluso, en un nivel metaficcional, el propio lector se encontrará con Abril y ella lo pondrá a prueba: ¿Realmente posee el valor para asumir su deseo y las consecuencias de éste?, ¿Cuál es la diferencia entre un deseo y un capricho?, ¿Existe tal cosa como un deseo que es incorrecto desear?, ¿Qué es la verdad y qué es la mentira?, ¿Quién puede establecer los límites entre ambas?, ¿Existe la verdad absoluta?, ¿Una verdad personal se convierte en una mentira para el resto del mundo?

El poder de Abril resulta aterrador para sus invitados, pues la realización de aquello que han añorado por tanto tiempo, los enfrenta con una realidad distinta a la felicidad que pensaban obtener con facilidad: detrás de un deseo, o de una mentira, hay consecuencias y un precio (a veces, una maldición).

Por su parte, la bruja tampoco es dichosa. Aunque ahora tiene dones mágicos y está en la posición de otorgar deseos y volver realidad las fantasías y las mentiras, Abril es consciente de lo que implica ese poder y de su responsabilidad. Sabe que no será amada ni recibirá gratitud por sus favores. Al contrario, sus invitados experimentarán miedo de ella y terminarán alejándose, repudiándola, separándola de sus seres queridos o agrediéndola físicamente. Ella contempla los estragos que los deseos realizados traen consigo. Pero es incapaz de evitarlo o revertir lo concedido. Esto la lastima y preferiría morir, pues no es la clase de bruja aficionada a dañar a la gente.

Con cada invitado, es posible profundizar en la reflexión sobre los deseos y, sobre todo, se revela, poco a poco, una idea crucial del texto: la imposibilidad de que los otros realicen para ti tus más sinceros deseos: El don de Abril no es el que las personas deben buscar, sino que deben encontrar su propio poder. El trabajo, la voluntad y la dedicación personales son lo único que puede volver realidad los deseos propios. No tiene sentido mentise así mismo, ya sea al buscar algo que, de hecho, no se quiere, o culpar a los demás por el fracaso y las consecuencias. Solamente uno puede construir su felicidad y saber cuán valioso o necesario para crecer, es su deseo. En esto consiste la verdadera magia.

Al final de la historia, Abril deja su habitación y se encuentra con que "todo el mundo tenía el poder de conceder sus propios deseos". Ella ha dejado de ser una bruja y recupera su identidad: "Ah, Dios. Yo era una bruja. Pero ahora no lo soy. Soy Abril. La bruja ha muerto".

La habitación de la bruja de Abril toca el corazón de sus lectores. Además de la enternecedora historia, las ilustraciones son fascinantes y la edición destaca por haber sido bella y cuidadomente realizada. Todas las reflexiones son atesorables, pero, en particular una adquiere gran trascendencia: "Un verdadero deseo es más difícil de encontrar que de conceder".

 

Andrea Olson

 

{
}
{
}

Deja tu comentario La habitación de la bruja de Abril

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre