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Una visión psicoanalítica del "yo" actancial en I brought you my bullets, you brought me your love

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Andrea Olson

 

Introducción

 

El psicoanálisis como aproximación teórica adaptada al estudio de la literatura ha resultado de gran utilidad para explicar y comprender, más allá de la estructura estilística y formal, la serie de motivos y dinámicas que soportan la diégesis y otorgan a ésta ciertas características compositivas, distintas a las de cualquier otra, a saber: las interacciones entre los actantes, las preocupaciones del autor, al igual que los intereses y deseos del lector que afectan su recepción del discurso.

        En este ensayo, se realizará una lectura analítica en la que se apliquen algunos de los conceptos provenientes del psicoanálisis freudiano y lacaniano. Tales conceptos no serán elegidos al azar, sino que se trabajará con ellos, ya que resultan los instrumentos pertinentes y útiles para ofrecer una explicación respecto a cómo la construcción de la personalidad y del “yo”, los deseos humanos complejos y contradictorios, las pulsiones, los conflictos interiores, las relaciones de poder en una microestructura (doméstica, intimista), entre otros motivos, influyen en el aparato de una diégesis. Es decir, los conceptos que se aplicarán aquí son la respuesta a aquello que se observará en un primer acercamiento al objeto de estudio, en este caso un discurso diegético no propiamente literario (letras de canciones). Así, conceptos como: yo, ello, consciente, inconsciente, estadios del espejo, narcisismo, neurosis, psicosis, pulsión de muerte o tánatos, instinto de agresividad, victimización, depresión e impulso autodestructivo, conformarán el marco teórico-conceptual de este trabajo A medida que se desarrolle el tema y se expongan algunas observaciones pertinentes, se definirá cada uno de los conceptos y se puntualizará la postura desde la cual son concebidos

        La metodología consiste en la selección de un discurso diegético, y a partir de una primera lectura se determinará qué tipo de elementos psíquicos se encuentran presentes en él a un nivel actancial. Así, el presente estudio se concentrará en señalar las patologías y/o los complejos que caracterizan a los actantes y explicar las relaciones que mantienen entre sí desde una perspectiva psicológica. Posteriormente, se aislarán los puntos críticos en donde quedan patentes sus conductas, conflictos, tensiones y demás procesos de su psique, para luego aplicar el concepto teórico y llegar a una interpretación del fenómeno.

        Como se anticipó ya, el ensayo tendrá como objeto de análisis la diégesis que se desarrolla a través de las canciones del álbum I brought you my bullets you brought me your love, de la banda de rock norteamericana My chemical romance. En este punto, cabe aclarar que sólo interesará el aspecto narrativo de las canciones, no se pretenderá aquí abordar aspectos técnicos relativos a la composición musical, pues esto escapa tanto al objetivo, como al campo de estudio del análisis. Sin embargo, se ha considerado que incluir al campo del análisis literario una manifestación artística como la música, enriquecerá la perspectiva de lo que hasta ahora se entiende acerca de las formas de construir un discurso narrativo, de los recursos implicados en ello. Por otra parte, el analista literario debe aceptar que su trabajo no necesariamente se enfoca en la novela o el cuento, sino que comprende todo el proceso literario e, incluso, tiene la posibilidad de ampliarse a otras áreas a fines, como la composición lírica musical, en donde resulta interesante probar hasta qué punto la teoría literaria tiene los mismos alcances y responde a los mismos cuestionamientos.

        Ahora que se ha mencionado los intereses y motivaciones es tiempo de presentar las observaciones en torno al objeto de estudio. Mas antes de hacerlo, resulta necesario describir el discurso analizado y contextualizarlo, para mayor comprensión de lo que se señalará aquí. Por ello, se incluye a continuación un apartado donde se tratan los puntos antes mencionados.

 

Bullets: Antecedentes, síntesis y estructura

 

I brought you my bullets, you brought me your love (en español “Te dí mis balas y me diste tu amor”), también conocido como Bullets,  corresponde a la producción discográfica debut de la banda de rock estadounidense My chemical romance, producción que se presentó en 2002.

        El álbum se caracteriza por ser conceptual y narra la historia de los “Demolition lovers” (“Los amantes destructores”), dos asesinos en serie que tras cometer numerosos crímenes, huyen al ser perseguidos y juntos terminan muertos a mitad de una carretera que atraviesa el desierto. La historia del disco continúa en el segundo álbum de la banda, titulado Three cheers for sweet revenge (“Tres hurras para la dulce venganza”).

        My chemical romance creó la historia de los “Demolition lovers” inspirándose en dos personajes de la historia estadounidense: Bonnie y Clyde, una pareja de criminales que durante la Gran Depresión de los años 30’s, se dedicaban a saquear bancos. Asimismo, muchos elementos de la diégesis encuentran un referente en la cultura popular norteamericana: películas, música, literatura, hechos históricos, personajes públicos y moda.

        Formalmente, el disco está conformado por 12 canciones: Romance, Honey, this m Honey, this mirror isn't big enough for the two of us, Vampires will never hurt you, Drowning lessons, Our Lady of Sorrows, Headfirst for halos, Skylines and turnstiles, Early sunsets over Monroeville, This is the best day ever, Cubicles, y Demolition Lovers[1]. El rasgo principal de las canciones es una lírica introspectiva y catártica que explora la faceta emocional más oscura de su autor: temas como la depresión, el suicidio, los problemas de alcoholismo, la soledad y la obsesión por la muerte constituyen el eje central de las letras. 

        Estilísticamente, las letras recrean un lenguaje apegado al habla coloquial, aunque en momentos se intenta acercarse a un nivel poético a través de metáforas sin un alto grado de complejidad. El léxico es agresivo, directo y se encuentra organizado por campos semánticos en torno al crimen, el vicio, el descenso, la muerte: Elementos recurrentes son la sangre, la noche, los cadáveres, las armas, entre otros.

        Por último, un aspecto que conviene resaltar es el siguiente: La voz narrativa corresponde a un narrador autodiégetico. En este caso, el amante masculino. La narración sólo incorpora su voz, sólo se focaliza desde su perspectiva, convirtiéndose así en una narración monológica. Lo anterior resulta sumamente significativo para el estudio, puesto que se tomará como centro de análisis a este narrador-personaje y desde él se formularán las nuestras acerca de la conformación del “yo” en el discurso. No resta entonces más que introducir algunas interpretaciones sobre dicho fenómeno.

 

El “yo” en I brought my bullets…: construcción, procesos y patologías

 

Al revisar la diégesis de I brought my bullets…, nos percatamos de que el tema principal en ellas es el “yo”, sus procesos de configuración, sus trastornos, así como la relación entre el yo y el otro, entre el yo y el mundo exterior. Dichos aspectos se textualizan por medio de los actantes, los “Demolitions lovers”, especialmente por el varón.

        La dinámica establecida entre los actantes de esta diégesis es una dinámica de encuentro-desencuentro, cercanía-distancia, identificación-búsqueda de la diferencia, aceptación-rechazo. Los antecedentes de la relación (inferidos a partir de lo dicho en las letras) muestran a ésta en una etapa de cercanía, aceptación e identificación. Ya en la diégesis, el vínculo entre los amantes experimenta una ruptura tornándose negativo. En la primera etapa, de la cual aún quedan ciertas reminiscencias, el otro es el camino por el que cada actante pretende encontrar su propia identidad, explicarse a sí mismo: Los protagonistas comparten rasgos afines, ambos expresan su impulso de agresividad hacia el mundo exterior, son asesinos dominados por un “sentimiento negro azabache”[2], dos criminales fugitivos que buscan en la mirada del otro reconocimiento, una imagen que les remita a algo familiar.

        En una de las canciones más importantes del disco, “Demolition lovers”, el joven le expresa a la chica “cuanto significabas para mí”; esto no sólo corresponde a una declaración de índole romántica, sino que además intentaba explicarle cómo reconocía algo suyo en ella (se mira fuera de sí mismo, su ser se escinde): Ambos no son “más que balas”, dos “espantapájaros alimentando el fuego de la llama que encendimos”. Este fenómeno puede explicarse con el concepto lacaniano de estadio del espejo.

        El estadio del espejo consiste en una identificación mimética definida como “la transformación producida en el sujeto cuando asume una imagen” (Lacan, 2009, 100). Así, identificarse equivale a reconocer la propuesta del sujeto en la del otro; en que el individuo se asuma como una construcción a partir del otro. En Bullets, el actante masculino constituye su identidad, encuentra aspectos de su “yo” psíquico, gracias la identificación que experimenta con la imagen de su amada, quien representa para él un espejo de sus propias actitudes, valores y deseos.

        Idéntico fenómeno ocurre con el actante femenino, que vuelve su ser en el otro tratando de explicarse a sí misma. Esto se aprecia particularmente en la canción de apertura “Honey, this mirror…”, donde los amantes se sitúan a un nivel metafórico frente a un espejo y encuentran que su reflejo es el mismo para ambos. No obstante, desde este punto de la diégesis, se gesta un conflicto por establecer una identidad propia: “Invertirás tu ser en mí, pero no nos estamos entendiendo”, dice el amante a su mujer. Aquí, se observa otro rasgo del estadio del espejo: Puesto que el sujeto se identifica con una imagen que es imaginaria y esa imagen implica “un proceso simultáneo de reconocimiento y no reconocimiento” en el que “el yo siempre es un alter ego marcado por una relatividad agresiva” (Macey, 2002, 177), el protagonista experimenta rechazo por la figura que lo refleja; entonces, reacciona dirigiendo su agresividad hacia su novia para aniquilar aquello de sí mismo que proyecta en ella, pero desea negar: “Si el yo indefectiblemente se constituye en relación con el semejante, es fuerza que éste siempre sea sentido por aquél como un rival que le cuestiona su unicidad” (Muñoz, 2009, 32). Por su parte, la actante femenina se refugia en el silencio y se aparta de su “igual”.

        La dinámica psíquica de los protagonistas supondrá un cambio. La confrontación inconsciente de su faceta negativa genera en él un impulso destructivo, conocido como pulsión de muerte o tánatos en el psicoanálisis freudiano: Primero dirigirá a otros su agresión (“La arrastré y la escondí/ la dejé allá atrás, donde nadie pudiese verla/ Fría, sin vida”). Esta liberación instintiva de sus pulsiones negativas y deseos reprimidos se cristaliza en una etapa simbólica de la diégesis: La transformación de los actantes en criaturas siniestras. El actante masculino se vuelve vampiro y el femenino se convierte en zombie. Para Freud, lo siniestro no es resultado de nuestro encuentro con lo desconocido, sino con aquello que conocemos y reprimimos u olvidamos. El vampiro (aplicable también a la figura del zombie), representa la liberación de las fuerzas interiores, “nos remonta a nuestro origen primigenio […] es el emblema privilegiado de ese ‘retorno de lo reprimido’” (Herrero Cecilia, J., 2008, 529), lo que se traduce en el campo del psicoanálisis como el ello o el inconsciente.

        Como vampiro, el protagonista es un trasgresor de todo orden humano: pierde el control de sus actos y emociones, rompe las normas que impone la civilización humana, busca independencia y satisfacción de sus pulsiones agresivas. Su actitud es completamente narcisista,  narcisismo que se demuestra a través de su discurso en enunciados como por ejemplo: “Y es difícil decir que estoy perturbado, por las elecciones que hago”; “Y puedes llorar todo lo que quieras, no me importa cuánto”.

        El narcisismo del actante masculino se ajusta a lo establecido por Freud respecto a este tipo de estructuración de la personalidad: es primario porque dirige todas sus energías a la autosatisfacción (la libido permanece en el yo) y es secundario porque la investidura libidinal que previamente estaba puesta en objetos recae ahora, regresivamente sobre el yo (la libido refluye de los objetos hacia el yo), de ahí que su energía, su capacidad trasgresora y su agresión hacia otros regresa a él como un impulso autodestructivo.

        El impulso autodestructivo configuración del yo del protagonista es el conflicto tensional que surge de su necesidad manifestar libremente sus deseos libre y la necesidad de aprobación de su compañera; “siento como si no hubiera otra cosa que hacer/ después de probarme ante ti”, expresa el personaje casi al final de la diégesis.  Es decir, el protagonista enfrenta lo que Freud, en su artículo “Neurosis y psicosis” o en su ensayo El malestar de la cultura denominaría neurosis o “resultado de un conflicto entre el yo y el ello” (Agazzi, 1989, 128): Luego del periodo en que sus energías psíquicas antagónicas son liberadas sin pasar por la regulación del nivel consciente, el amante se enfrenta al rechazo de su pareja y a la soledad por su “mala actitud”. Entonces, se siente culpable (“Déjame romper este silencio incómodo […] Déjame ser el primero en pedir perdón”), se victimiza como autocastigo y cae en un espiral de autodestrucción, que va de la depresión, pasando por las adicciones, hasta intentos de suicidio (“Y creo que me volaré la cabeza contra el techo”):  “La agresión es introyectada, internalizada, devuelta en realidad al lugar de donde procede: es dirigida contra el propio yo” (Freud, 1999, 114). Finalmente, el ciclo autodestructivo del protagonista supera toda autorregulación o culpa y lo lleva a la muerte, arrastrando consigo a su compañera.

 

Conclusiones

 

Para finalizar este acercamiento psicoanalítico al yo actancial de la diégesis desarrollada en el álbum conceptual con el que trabajamos, sólo resta dar paso a una serie de conclusiones obtenidas a partir de la lectura, relectura e interpretación de I brought you my bullets, you brought me your love.

        Como primer punto, se debe mencionar que la experiencia de aplicar los conceptos de una teoría ajena al análisis literario constituye una labor enriquecedora en cuanto a que se puede superar el estudio estilístico y formal de los discursos, e ir a otras estructuras determinantes en el proceso literario. El psicoanálisis es una teoría sumamente amplia y aquí se pudo ejemplificar sólo algunos de sus conceptos y postulados, por lo que se entiende que no se ha agotado de ninguna manera las explicaciones que la perspectiva psicoanalítica puede ofrecer al objeto de estudio.

        Por otro lado, la teoría psicoanalítica puede destinarse a todo tipo de discurso diegético, aún cuando éste no sea propiamente literario. En nuestro caso, la aplicación de una lectura psicoanalítica a la diégesis  ayudó a construir una interpretación más profunda del discurso, entender las relaciones entre los elementos estilísticos y los motivos y temas compositivos de la obra, así como a establecer un diálogo con él.

 

 

Referencias citadas

 

 

AGAZZI, L. C. (1989). Psicoanálisis y realidad. México: Siglo XXI.

 

FREUD, S. (1999). El malestar en la cultura y otros ensayos. Madrid: Alianza.

 

HERRERO CECILIA, J. y Montserrat Morales Peco. (2008). Reescrituras de los mitos en la literatura: estudios de mitocrítica y de literatura comparada. Volumen 115 de Estudios.  Universidad de Castilla La Mancha.

 

LACAN, J. (2009). Escritos, Volumen 1. 3ª edición. Colección Psicología y psicoanálisis. México: Siglo XXI.

 

MACEY, D. (2002). El estadio del espejo en PAYNE, M. et al. (Compiladores). Diccionario de teoría crítica y estudios culturales. Buenos Aires: Paidós.

 

MUÑOZ, D. P. (2009) El acto agresivo como resolución (25-47) en La Invención lacaniana del pasaje del acto. Buenos Aires: Ediciones Manantial.

 

 

Referencias consultadas

 

 

FROMM, E. (2001). Grandeza y limitaciones del pensamiento de Freud. 11ª edición. México: Siglo XXI.

 

LACAN, J. (1998). La pregunta histérica en El Seminario, libro 3: Las Psicosis (1955-1956), Buenos Aires: Paidós.

 

LANDMAN, P. (1999). Freud. Colección Fundamentos. Madrid: Akal.

 

MINSKY, R. (2000). Psicoanálisis y cultura. Volumen 20 de Frónesis Series.  Universitat de València.

 

VIÑAS PIQUER, D. (2007). Teorías psicoanalíticas (541-554) en Historia de la crítica literaria.   Barcelona: Ariel.

 

 

Referencias de material audiovisual

 

 

BENSON, H. y Ken Blaustein (Productores). (2006). Life on the murder scene [DVD Life]. Estados Unidos: Reprise records.

 

RICKLY, G. y Alex Saavedra (Productores); WAY, G. (Compositor). (2002). I brought you my bullets, you brought me your love scene [Álbum musical]. Estados Unidos: Reprise records.



[1] “Romance”, “Cariño, este espejo no es lo suficientemente grande para los dos”, “Los vampiros nunca te lastimarán”, “Lecciones de estrangulamiento”, “Nuestra señora de las penas”, “Adicción a las alucinaciones”, “Siluetas y heridas”, “Ocasos tempranos sobre Monroeville”, “Éste es el mejor día”, “Cubículos” y “Amantes destructores”. Todas las traducciones que aparecen de aquí en adelante son nuestras.

[2] Todas las citas textuales de las letras fueron extraídas del tríptico integrado al álbum I brought my bullets, you brought me your love. A lo largo de nuestro ensayo utilizaremos sólo los enunciados significativos, por lo que éstos provendrán de diferentes canciones. Especialmente, se prestó atención en “Honey, this mirror…”, “Vampires will never hurts you”, “Drowning lessons”, “Headfirst for halos” y “Demolition lovers”, pues constituyen puntos críticos en los que el actante explota.

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